¿Alguna vez te has mirado al espejo y lo primero que has visto no ha sido tu rostro, sino todo aquello que crees que está mal en ti? Tal vez una arruga, unos kilos de más, una cicatriz, el cabello...
Vivimos en una cultura donde parece que lo que no se publica no existe. El peligro comienza cuando esa misma lógica, sutil e invasiva, cruza las puertas del oratorio y contamina nuestra vida...
¿Sabes cuál fue la profesión de Jesús? «Carpintero», responderás rápido. Pero ¿qué dirías si te cuento que Él fue y es mucho más que un artesano? Sí, «Maestro», adivinarás. O «Médico de almas», dirás.